El calvario de los gays sirios

“Sí eres gay, debes morir”. Así han sentenciado algunos refugiados sirios a sus compañeros homosexuales, acogidos en un mismo campamento en Holanda, el de Heumensoord, en el distrito de Nijmegen. Lo cuenta Michil Satel, joven sirio homosexual que llegó a Holanda el pasado 27 noviembre y que ahora se refugia en casa de un vecino porque “está en verdadero riesgo” en su centro de acogida.
“Las autoridades me enviaron a este campamento, donde resulta que uno de mis compañeros me conoce porque también es de Alepo y sabe que soy gay. Él le dijo a todos que yo lo era y entonces empezaron a perseguirme”, cuenta a El Huffington Post, mientras se muestra preocupado por lo que le pueda pasar si vuelve al refugio.
© Proporcionado por Huffington Post satel holanda

Michil Satel, el joven sirio gay refugiado en casa de un ciudadano holandés

La pareja del joven sirio, ingeniero licenciado por la Universidad de Damasco, murió hace dos años a manos del autoproclamado Estado Islámico (EI), recalca él mismo, quien detalla que ahora sus compañeros árabes le acusan de ser un “infiel” y un “sodomita”, y asegura que ya le “sentenciaron” a muerte.

Gerard Van Omeren, el holandés que tiene acogido a este chico en su casa durante unos días, dice estar “realmente preocupado” por el futuro de su protegido porque tiene en su casa a una persona “que está entre la espada y la pared”: ni puede volver al campamento, ni puede regresar a Siria.

“Un voluntario que ayuda a los refugiados me preguntó si tenía espacio en mi casa para un hombre gay, refugiado sirio. Yo hablé con mi pareja y como tenemos una habitación libre… le dijimos que sí, para unos días. Él sigue aquí pero está traumatizado. No duerme bien”, relata Van Omeren. El chico, por su parte, no quiere hablar porque sabe que, una vez acogido en un campamento oficial, las normas no permiten quedarse a vivir en otro lugar.

Ha pasado una semana durmiendo en el bosque, sin ayuda ni comida, en los alrededores del campamento porque está “muerto de miedo” y temía volver a enfrentarse a sus acosadores.


A mi pareja la mató el Estado Islámico. Ahora mis compañeros árabes me llaman a mí infiel y sodomita

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