Santiago ahora es un vertedero es Santiago

Era cosa del ayer pasearse por las calles de Santiago y quedar maravillado por la impecable limpieza de sus calles.

Recuerdo cómo las familias, después del café, barrían un tramo del frente de la casa, recogían la basura y la depositaban en latas, tanques o cualquier envase apropiado, lista para el camión de ornato del ayuntamiento.

Los camiones compactadores pasaban todos los días. (Siendo niño, nunca puedo olvidar que un día me encomendaron la tarea de velar para que los recogedores de basura del Ayuntamiento no se llevaran una bolsa plástica, bien resistente, conteniendo los desechos de la casa.

Por un descuido imperdonable estuve a punto de perder la “funda de material”. Me distraje y cuando vine a darme cuenta los obreros se habían llevado la basura con funda y todo. Entonces corrí como un poseso tras el camión, vociferando “¡ei materiai no, ei materiai no, ei materiai no!”.

Mis amigos se cebaron conmigo. Cuando llegaba a los grupitos de la esquina, ese era mi recibimiento: “ei materiai no, ei materiai no”).

Pues, aquella cultura de la limpieza se afincaba en la valoración del espacio público como una extensión de la casa, difuminando así la frontera entre lo privado y lo público.

La limpieza se respiraba en el aire. Y el aire limpio transportaba el aroma del café y el pan recién horneado. “Santiago, la ciudad más limpia del país”, nos repetíamos llenos de orgullo. Y era verdad.

Via http://acento.com.do/2016/opinion/8320847-santiago-ya-no-es-santiago/
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